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  arrow Certifican a médico del Ortopédico Infantil en tratamiento de pie equino varo  
  Después de aplicarlo en 600 pacientes, con resultados favorables en el 94% de los casos, Sigfredo Domínguez,  traumatólogo y cirujano ortopedista del Hospital  Ortopédico Infantil, recibió la certificación internacional del Método Ponseti, para el tratamiento no quirúrgico del pie equino varo, una deformación congénita que afecta a 1 de cada mil niños nacidos vivos.
El pie equino varo es un pie rígido y torcido hacia dentro. Se desconocen las causas que originan esta malformación congénita, pero las estadísticas señalan que es más frecuente en varones que en niñas y sólo en la mitad de los casos se presenta en ambos pies.

La primera causa de consulta
Siendo el  Ortopédico Infantil un hospital de referencia nacional en ortopedia, recibe unos 100 niños al año para el tratamiento de pie equino varo.

“De hecho, la primera causa de consulta en nuestro hospital es el pie equino varo, nos llegan niños de toda Venezuela y lo más conveniente es que los padres traigan a los bebés recién nacidos para comenzar temprano el tratamiento”, asegura Domínguez, coordinador de la consulta de orientación diagnóstica y del Protocolo de Ponseti, en el Servicio de Miembros Inferiores del Hospital Ortopédico Infantil, donde cuenta con la colaboración de la traumatóloga Elena Gallardo y de Ramona Asuaje, técnica  de yeso.

Desde épocas muy antiguas los médicos han intentado curar, o al menos mejorar, esta deformación que compromete la marcha y, por ende, la independencia del paciente.

Existen dibujos de Hipócrates, médico griego quien vivió hacia el año 400 antes de Cristo, mostrando el tratamiento del pie equino varo con vendas, plomo, cera e inmovilización.

Estas técnicas se perpetuaron sin mayores modificaciones hasta pasada la primera mitad del siglo 20 cuando Ignacio Ponseti, un médico español residenciado en los Estados Unidos, se dedicó a estudiar en profundidad la anatomía y biomecánica del pie, buscando un tratamiento diferente que redujera la frecuencia de las intervenciones quirúrgicas  después de semanas y meses de yesos.

En 1963 el entonces joven investigador publicó los primeros resultados de su método revolucionario, que no despertaron mayor interés en la comunidad científica internacional.

“Sin embargo”, dice Domínguez, “Ponseti perseveró en su método y continuó enseñando a jóvenes traumatólogos y ortopedistas en el hospital de la Universidad de Iowa. En el tratamiento tradicional se intentaba apoyar el pie y enderezarlo en una única maniobra. Ponseti, aprovechando la plasticidad de los ligamentos y tendones del bebé, decidió corregir gradualmente el pie, mediante una técnica de manipulación suave y la aplicación correcta de yesos, que se cambian semanalmente.”

“Poco a poco”, dice Domínguez, “el Método Ponseti  fue sustituyendo el tratamiento que se usó durante más de 2 mil años en todo el mundo.”

El Método Ponseti es bastante sencillo y, en promedio, el pie se corrige en 5 semanas, asegurando una marcha correcta y una vida activa normal.

En la mayoría de los casos es necesario un corte sencillo en el  tendón de Aquiles, que se realiza en el consultorio o en forma ambulatoria con anestésicos locales, antes del último yeso. Luego, mientras al niño le llega la edad de dar sus primeros pasos, utiliza una férula día y noche, que pasa a ser sólo nocturna hasta que cumple los 4 años.

La constancia en el uso de la férula es tan determinante que, el 87% de los bebés que no la usan, reinciden en la deformidad.

Domínguez es el único venezolano certificado por el Dr. Ponseti y, siendo el Ortopédico Infantil un hospital docente, está entrenando a jóvenes especialistas.“Permanentemente estamos en contacto telefónico y vía correo electrónico  con el Dr. Ignacio Ponseti, quien cumplió 97 años, y con sus colaboradores, los doctores José Mancuerne y Joy Robert. La filosofía de Ponseti ha sido siempre la de ‘hacer menos para lograr más’ y está feliz de ahorrarle cirugías a millones de niños en el mundo entero.”
 
 
     
     
   
     
   
 
 

arrow El tutor óseo se arma como un lego

 
 

Una diversidad de enfermedades o defectos en los huesos de piernas y brazos, en niños y adultos, se corrigen utilizando un tutor externo, el cual consiste en un conjunto de barras, tornillos, aros, cubos y bisagras de acero inoxidable, que se ensamblan de una manera específica e individual para cada caso y para cada paciente, con el mismo principio del juego de lego que todos conocemos.

Se le llama tutor pues cumple exactamente  la función que el diccionario asigna a la persona encargada de un niño, joven o incapacitado: “defensor, protector, orientador”. El tutor óseo es un sistema mecánico de fijación externa que orienta al hueso defectuoso, bien sea por un problema  congénito, o producto de una enfermedad o traumatismo; y lo va llevando, en forma progresiva, hasta que se fije en su posición correcta y retome su función. Con este sistema se corrigen fracturas,  angulaciones (huesos torcidos) y, si fuese necesario, se alargan las extremidades, es decir se pueden hacer crecer los huesos y sus tejidos periféricos.

Miguel Galbán, Traumatólogo y Ortopedista, Director Médico de la Fundación  Hospital Ortopédico Infantil explica que, luego de practicar un examen exhaustivo a cada paciente que lo requiera, se le elige un tutor particular, el cual se inserta en el hueso imperfecto, a través de pequeñas incisiones en la piel.

“La filosofía de los médicos que aquí trabajamos es realizar abordajes pequeños, produciendo una mínima invasión al organismo. Siempre  tratamos de cuidar el sistema óseo de la mejor manera posible pues cada uno de los 206 huesos del esqueleto humano cumple una función importante; además, dentro de los huesos hay más sangre que en el sistema cardiovascular y es allí donde se producen las células madre o células toti-potenciales, capaces de convertirse en cualquier otro tejido.”

“En lo que va del año”, señala Galbán, “hemos colocado 96 tutores, todos fabricados en el país por varios proveedores. Según el caso, se colocan tutores que ya vienen elaborados, pero la mayoría de las veces se diseña y construye especialmente para cada paciente en particular, como en un juego de lego”, señala Galbán quien está a dedicación exclusiva en el H.O.I., al igual que la mayoría de sus especialistas.

Las ventajas del tutor óseo son varias y todas de mucho peso. Galbán las enumera: en primer lugar, el sistema debe ser colocado de manera que el paciente pueda apoyar el pie y su metabolismo  siga aportando las sustancias necesarias para la consolidación del hueso y evite así la osteoporosis; es también un sistema dinámico que permite correcciones progresivas, a veces de un milímetro diario, que el paciente o un familiar puede realizar en su casa, apretando los tornillos de acuerdo a las instrucciones que se le otorguen, sin necesidad de acudir diariamente a consulta. Otra ventaja es que el abordaje del hueso es mínimanente invasivo y, por ende, se producen menos infecciones y, finalmente, aunque igualmente importante, el tutor es ajustable, de manera que los cirujanos pueden corregir la alineación y orientación del hueso, los días siguientes a la operación, según como vaya evolucionando el paciente.

El Hospital Ortopédico Infantil cuenta con un instrumental de ortopedia único en el país, como único es también el Laboratorio de Análisis de Marcha, cuya tecnología permite diagnosticar y establecer con mayor precisión tratamientos e intervenciones quirúrgicas a pacientes  con patologíasas osteo-musculares, parálisis cerebral, espina bífida y osteogénesis imperfecta, una enfermedad que convierte los huesos en galletas frágiles que se rompen con cualquier movimiento.

La Fundación  Hospital Ortopédico Infantil, institución privada sin fines de lucro que está cumpliendo 60 años de ininterrumpida labor, atiende diariamente a unos 565 pacientes, niños y adultos, y aunque hoy en día cuenta con 23 especialidades, su  eje central sigue siendo la ortopedia: el arte de corregir o de evitar las deformaciones del cuerpo humano mediante aparatos, ejercicios o procedimientos quirúrgicos.

Por el Ortopédico Infantil pasa cada año más de un centenar de médicos de diferentes regiones del país. Seis hacen allí su residencia de 2 años, 75 son estudiantes de postgrado de Traumatología y Ortopedia (TyO), quienes realizan una pasantía de 4 meses, programada en el pensum; y el resto, son médicos postgraduados que se especializan en miembros inferiores, columna y neuro-ortopedia.

El ser un Hospital docente hace que sus especialistas se mantengan actualizados y el manejo de las historias médicas tenga un orden inusual en este país. Todos los casos son fotografiados, antes y después de las intervenciones o tratamientos; archivo que, por sí solo, constituye un aporte académico valioso.

Para conmemorar su 60 aniversario el Hospital Ortopédico Infantil está organizando para el próximo mes de Octubre unas Jornadas Científicas con el fin de compartir los avances científicos más importantes, nuevas técnicas y enfoques con la participación  de reconocidos especialistas nacionales e internacionales  provenientes de Estados Unidos, Sur América y Europa.

 
 
     
 
     
   
 
  arrow Niños de Cristal” contarán con Clavos Telescópicos

Cuarenta chiquillos esperan ayuda para costear su operación

Jorge Hernández
Diario: El Universal
 
 
 
Dr. Miguel Galbán
   
”Al momento de nacer, nosotros no teníamos conocimiento de que mi hijo, Mario Perdomo, sufría de una enfermedad degenerativa de los huesos que afecta a los niños, llamada osteogénesis imperfecta. Sus hombros y piernas se fracturaban con facilidad por la falta de colágeno en los huesos, por eso los llaman niños de cristal”, decía Judith Porras, madre de Perdomo, de tan solo dos años y medio de nacido, en la sala de reposo del Hospital Ortopédico Infantil.

Desde los cuatro meses, a Perdomo le colocan pamidronato, medicamento que ayuda a fortalecer los huesos en crecimiento. Cada tres meses debe asistir al hospital para cumplir con ese tratamiento que le cuesta a Porras casi 400 mil bolívares. Al niño le han realizado dos operaciones, en los huesos de las piernas y la tibia. Por primera vez en Venezuela Mario será operado para colocarle en sus fémures un sistema innovador, hecho en Montreal, Canadá, llamado clavo telescópico.
 
 
 
  ”La ventaja de este clavo de acero inoxidable es que funciona en forma de antena de radio, se expande en la medida en que los huesos del niño van creciendo. Con este aparato se reduce el número de operaciones que deben realizarse a los niños cuando se les pone un clavo convencional. Si antes lo operábamos siete veces, ahora se intervendrá sólo dos”, expresó Miguel Galbán, especialista del Ortopédico Infantil.

En todo el mundo se ha colocado el clavo telescópico a más de 1.200 personas. En Venezuela, hace tres semanas se operó de emergencia a la niña María Victoria, de 18 meses de nacida, tras sufrir una fractura grave, agregó Galbán.

”Hoy atenderemos 4 caso de niños venezolano que darán paso a una serie de operaciones especializadas con clavos telescópicos en otros centros de salud en Caracas. Suman 5 operaciones de este tipo en Venezuela”, dijo Galbán.

El Ortopédico Infantil realizó 110 operaciones en 2005 a los niños de cristal. Hasta agosto de 2006 se han intervenido 82 personas con clavos sencillos, se estima reducir el número de operaciones por segunda y tercera vez de 35 a menos de 10%, de niños con falta de colágeno en sus huesos, con la colocación del clavo telescópico.

La operación de Mario Perdomo cuesta 17 millones de bolívares, costados por su madre Judith Porras, quien tiene un negocio de víveres en Araira, estado Miranda. “Con un crédito bancario hemos pagado los gastos de Mario”.

Diariamente se atienden más de 80 casos de personas de bajos recursos con problemas en los huesos en el Ortopédico Infantil. Karina Sans, Zulay Pérez, Génesis Borges y Luz López, trasladaron ayer a sus hijos al centro de salud para recibir el pamidronato que deben colocarles cada tres meses. Estas madres no pueden costear los 400 mil bolívares que cuesta el tratamiento y por eso buscaron ayuda en empresas públicas y privadas.

Operar a los niños de los huesos es costoso, indicó Nardy Salas, miembro de la Fundación Venezolana de Osteogénesis Imperfecta (Fuvoj). Según Salas, en el Ortopédico hay 40 casos de niños con esta enfermedad que esperan ser ayudados por el Hospital y la empresa privada.
Si desea colaborar, haga clic aquí o llame al teléfono 0414-1589634.
 
 
 
  Operación de “Niño de Cristal” con clavos expandibles fue un éxito  
  El médico ortopedista Miguel Galbán colocó dos clavos telescópicos al niño Mario Perdomo, quien sufre de osteogénesis imperfecta en el hospital Ortopédico Infantil.

A las 10:00 a.m. ingresó Mario al quirófano y le fueron operados sus fémures. El clavo telescópico es un sistema excelente y no hace falta la colocación de yeso en las piernas del niño una vez culminada la operación, afirmó Galbán.

La intervención finalizó a las 5:00 p.m. No tuvo complicaciones y Mario permanecerá en el Ortopédico Infantil en reposo y observación. Perdomo se convirtió en el segundo niño en Venezuela que se le coloca un clavo telescópico.

En horas de la tarde de ayer se intervendrían a Raúl Key y José Miguel Sánchez, niños a quienes la Fundación del Ortopédico Infantil les pagó su operación con clavos telescópicos. Rafael Marcano, quinto niño de cristal, será intervenido la próxima semana.

El clavo telescópico fue introducido en el país por el ingeniero Ariel Dujovne hace dos días, quien trabajó con el inventor del sistema, Francois Fassier, médico del Hospital de Niños de Montreal, Canadá.
 
 
     
   
     
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